Anne al rescate
Todas las grandes cosas están ligadas a todas las pequeñas. A primera vista podría no parecer que la decisión de cierto primer ministro canadiense de incluir la Isla del Príncipe Eduardo en una gira política pudiera tener mucho o algo que ver con la suerte de la pequeña Anne Shirley en Green Gables. Pero la tenía.
Era en enero cuando vino el Primer Ministro, para dirigirse a sus fieles partidarios y a aquellos de sus no partidarios que optaran por estar presentes en la multitudinaria asamblea celebrada en Charlottetown.
La mayoría de la gente de Avonlea estaba del lado político del Primer Ministro; por lo tanto, la noche de la reunión casi todos los hombres y una buena proporción de las mujeres habían ido al pueblo, a treinta millas de distancia.
La señora Rachel Lynde también había ido. La señora Rachel Lynde era una apasionada política y no habría podido creer que un mitin político pudiera llevarse a cabo sin ella, aunque estuviera en el bando político opuesto. Así que fue al pueblo y se llevó a su esposo—Thomas sería útil para cuidar del caballo— y a Marilla Cuthbert con ella.
Marilla misma tenía un interés furtivo por la política y, como pensaba que podría ser su única oportunidad de ver a un Primer Ministro de carne y hueso, lo aprovechó sin vacilar, dejando a Anne y a Matthew cuidando la casa hasta su regreso al día siguiente.
Por consiguiente, mientras Marilla y la señora Rachel se divertían de lo lindo en la asamblea pública, Anne y Matthew tenían para ellos solos la alegre cocina de Green Gables.