Anne laid her fresh young cheek against Marilla’s faded one, and reached out a hand to pat Matthew’s shoulder. Marilla would have given much just then to have possessed Anne’s power of putting her feelings into words; but nature and habit had willed it otherwise, and she could only put her arms close about her girl and hold her tenderly to her heart, wishing that she need never let her go.
Matthew, con una sospechosa humedad en los ojos, se levantó y salió al aire libre. Bajo las estrellas de la azul noche de verano, caminó agitado por el patio hasta la puerta bajo los álamos.
—Vaya, parece que no la han malcriado mucho —murmuró, con orgullo.
—Supongo que metiendo mi cuchara de vez en cuando nunca hice gran daño al fin y al cabo. Es lista y bonita, y cariñosa también, lo que es mejor que todo lo demás. Ha sido una bendición para nosotros, y nunca hubo un error más afortunado que el que cometió la señora Spencer... si es que fue suerte. No creo que fuera nada de eso. Fue la Providencia, porque el Todopoderoso vio que la necesitábamos, supongo.
Llegó por fin el día en que Ana debía ir al pueblo. Ella y Matthew fueron en carruaje una hermosa mañana de septiembre, tras una despedida llena de lágrimas con Diana y otra sin lágrimas, muy práctica —por parte de Marilla al menos— con Marilla. Pero cuando Ana se hubo ido, Diana secó sus lágrimas y fue a un pícnic en la playa de White Sands con unos primos suyos de Carmody, donde se las arregló para divertirse bastante bien; mientras que Marilla se sumergió con furia en un trabajo innecesario y siguió en él todo el día con el más amargo de los dolores de corazón: ese dolor que arde, corroe y no puede desahogarse en lágrimas prontas. Pero esa noche, cuando Marilla se fue a la cama, aguda y miserablemente consciente de que la pequeña habitación abuhardillada al final del pasillo estaba deshabitada por cualquier vida joven y vibrante,