me desperté esta mañana, me pareció que todo debía ser diferente. Tú ya llevas un mes con trece años, así que supongo que no te parece una novedad tan grande como a mí. Hace que la vida parezca mucho más interesante. Dentro de dos años más seré una persona adulta de verdad. Es un gran consuelo pensar que entonces podré usar palabras grandilocuentes sin que se rían de mí.
—Ruby Gillis dice que piensa conseguir un novio tan pronto como cumpla quince años —dijo Diana.
“Ruby Gillis no piensa más que en galanes —dijo Ana con desdén—. Le encanta en realidad que le escriban el nombre en un cartel de esos para que lo vea todo el mundo, por mucho que finja estar tan furiosa. Pero me temo que esa es una maledicencia. La señora Allan dice que nunca debemos hacer maledicencias; pero se le escapan a una tan a menudo antes de que una lo piense, ¿verdad?
Sencillamente no puedo hablar de Josie Pye sin proferir una maledicencia, así que no la menciono nunca en absoluto. Quizá te hayas dado cuenta. Intento ser lo más parecida posible a la señora Allan, porque creo que es perfecta. El señor Allan también lo piensa. La señora Lynde dice que él simplemente adora el suelo que ella pisa y cree que no está bien que un pastor ponga tanto su afecto en un ser mortal.
Pero entonces, Diana, aun los pastores son humanos y tienen sus pecados dominantes igual que todo el mundo. Tuve una charla de lo más interesante con la señora Allan sobre los pecados dominantes el domingo pasado por la tarde. Hay muy pocas cosas de las que esté bien hablar los domingos y esa es una de ellas. Mi pecado dominante es imaginar demasiado y olvidarme de mis deberes. Me estoy esforzando mucho por superarlo y ahora que ya tengo trece años quizás me vaya mejor”.
—Dentro de cuatro años más podremos llevarnos el pelo recogido —dijo Diana—. Alice Bell tiene solo dieciséis años y ya lo lleva así, pero creo que eso es ridículo. Yo me esperaré hasta los diecisiete.