del trimestre, Anne y Gilbert ascendieron a quinto curso y se les permitió empezar a estudiar los rudimentos de «las asignaturas»—con lo que se referían al latín, la geometría, el francés y el álgebra. En geometría, Anne encontró su Waterloo.
—Es un material perfectamente horrible, Marilla —se lamentó—. Estoy segura de que jamás podré entenderle ni pies ni cabeza. No deja ningún margen para la imaginación. El señor Phillips dice que soy la peor burra que ha visto jamás en esto. Y Gil... quiero decir que algunos de los otros son muy listos para ello. Es sumamente mortificante, Marilla. Hasta Diana se defiende mejor que yo. Pero no me importa que me gane Diana. Aunque ahora nos encontremos como si fuéramos extrañas, sigo amándola con un amor inextinguible. A veces me pone muy triste pensar en ella. Pero la verdad, Marilla, uno no puede estar triste mucho tiempo en un mundo tan interesante, ¿verdad?