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nydus/Anne of Green GablesPublic
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XV. Una tempestad en la tetera de la escuela

Los niños, que tuvieron que bajar apresuradamente de los árboles, llegaron más tarde; y Ana, que no había estado recolectando resina en absoluto, sino que andaba vagando felizmente por el extremo más alejado de la arboleda, con el agua a la cintura entre los helechos, cantando suavemente para sus adentros, con una guirnalda de lirios blancos en el pelo como si fuera alguna divinidad silvestre de los lugares umbríos, fue la última de todas. Ana, sin embargo, podía correr como un ciervo; y tanto corrió que, con el travieso resultado de que alcanzó a los niños en la puerta, fue arrastrada al interior de la escuela junto con ellos justo cuando el señor Phillips estaba en el acto de colgar su sombrero.

Mr. Phillips’ brief reforming energy was over; he didn’t want the bother of punishing a dozen pupils; but it was necessary to do something to save his word, so he looked about for a scapegoat and found it in Anne, who had dropped into her seat, gasping for breath, with her forgotten lily wreath hanging askew over one ear and giving her a particularly rakish and disheveled appearance.

—Anne Shirley, ya que pareces ser tan aficionada a la compañía de los muchachos, vamos a complacerte en eso esta tarde —dijo con sarcasmo—. Quítate esas flores del pelo y siéntate con Gilbert Blythe.

Los otros muchachos se rieron disimuladamente. Diana, poniéndose pálida de compasión, arranco la guirnalda del cabello de Ana y le apretó la mano. Ana miró fijamente al maestro como si se hubiera convertido en piedra.

—¿Escuchaste lo que dije, Ana? —preguntó el señor Phillips con severidad.

—Sí, señor —dijo Ana lentamente—, pero no supuse que lo dijera en serio.

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