Un viento favorable
Pasaron aquella tarde alrededor de la hoguera, haciendo sus planes.
Seguramente habría viento por la mañana. Pero quién podía saber en qué dirección soplaría.
Un viento del sur significaría un plan y uno del norte otro, y, suponiendo que soplara uno de esos raros vientos que hacían posible avanzar hacia arriba o hacia abajo del lago en cualquier dirección, ninguno de esos dos planes serviría de mucho. Pero semejante viento sería el mismo para ambos bandos, y de poco servía hacer planes para él. Además, esos vientos eran muy raros.
No importaba hacia dónde se movieran las nubes allá arriba, las altas colinas a cada lado del lago tendían a hacer que el viento soplara río arriba o río abajo. Así que solo hicieron dos planes, uno para el viento del sur y otro para el del norte.
- Un viento del norte facilitaría que las Amazonas navegaran a la Isla del Gato Montés.
- Un viento del sur facilitaría que las Golondrinas navegaran al Río de las Amazonas.
El regreso importaba menos. No importaría cuánto tardaran en volver.
Así que se hicieron dos planes.
—En la guerra naval —dijo John, recordando un libro muy conocido—, dos cosas son importantes: saber exactamente lo que quieres hacer y hacerlo de la manera que tu enemigo menos espera.