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nydus/Swallows and AmazonsPublic
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IV. El puerto escondido

encogiera. La tienda colgaba ahora a ambos lados de la cuerda como una sábana puesta a secar. Lo siguiente que había que hacer era llenar sus bolsillos con piedras. * Tan pronto como hubo unas pocas piedras en los bolsillos que estaban en la parte inferior de cada lado de la tienda, fue fácil mantener las paredes separadas. * Pero para asegurarse de que la tienda quedara firmemente montada, acarrearon una gran cantidad de piedras de la playa, además de las piedras que recogieron bajo los árboles, de modo que alrededor de los dos lados y la parte trasera de la tienda quedó una hilera de piedras en los bolsillos que mantenían las paredes de la

—Menos mal que mamá hizo este tipo de tienda —dijo Susan—. La roca está casi a ras de suelo en todas partes, y nunca habríamos podido clavar ninguna piqueta.

Lo siguiente fue arrastrar el aislante dentro de la tienda y extenderlo. En cuanto estuvo hecho, todos se apretujaron dentro.

—Bueno —dijo Susan—; desde adentro se alcanza a ver la chimenea.

La segunda tienda se levantó de la misma manera, y luego se trajeron todas las demás provisiones desde la playa. La contramaestre Susan empezó a pensar en la cena. El marinero de primera Titty y el muchacho Roger fueron enviados a recoger leña. Había un montón de ramas secas esparcritas por los árboles. Por alguna razón, nadie quería usar la ordenada pilita de madera que habían dejado los últimos usuarios del fogón. Y la verdad es que no hacía falta. Al poco rato ya ardiendo un fuego en el círculo de piedras ennegrecidas. Susan encontró un lugar junto a la playa de desembarco donde era fácil

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