un buen fuego —dijo—, y la tetera está hirviendo.
“¿Quién quiere té?”, dijo la tía Susan.
—Bueno, casi no hay tiempo —dijo Peggy.
—Venga, rápido —dijo Nancy—. Hay mucho de lo que hablar, y podemos tomarnos el té a sorbos mientras lo hacemos.
Los Golondrinas y las Amazonas marcharon en tropel por el sendero hacia el campamento. Las Amazonas hablaban casi todo el tiempo.
—Lo que pasa —dijo el capitán Nancy—, es que tenemos permiso para venir a acampar a la isla durante unos días, a partir de pasado mañana...
—Eso ya es mañana —dijo Peggy.
–Anoche mamá dio una fiesta en casa, y hoy viene gente, ya sabes, esa clase de gente para la que hay que ponerse el mejor vestido.