Graves noticias desde Houseboat Bay
Tras una buena noche de sueño, los Golondrina volvieron a sentirse en plena forma. Se levantaron temprano y se bañaron.
Luego fueron a pescar para el desayuno y cogieron una docena de percas, pues querían tener un desayuno abundante también para las Amazonas por si llegaban temprano.
—Nunca se sabe cuándo pueden aparecer —dijo Susan—. No creo que lleguen a tiempo, pero por si acaso, tenemos suficiente para seis. Lo cocinaremos todo por si las moscas, y ahora más vale que alguien suba a la granja por la leche.
Habían estado anclados para pescar en Shark Bay, no lejos del desembarque de los Dixon. Remaron hasta la orilla, y Roger y Titty subieron por el campo con la lata de leche, mientras el capitán y el timonel limpiaban percas a la orilla del lago.
—Titty querrá irse con Roger a buscar su tesoro —dijo el capitán—. Desde luego que no hay ninguno de verdad, pero querrá ir.
—A veces no sabe qué ha pasado y qué no —dijo el segundo oficial—. Pueden irse esta tarde. Pero supongo que ya se habrá olvidado de todo cuando lleguen los piratas del Amazonas y Nancy y Peggy estén montando su tienda y planeando qué hacer a continuación.