de una línea de defensa se incluyen en este número; y las fortalezas grandes y bien ubicadas ocupan en importancia el primer rango entre ellos.
Los puntos decisivos de un teatro de operaciones son de varias clases. Los primeros son los puntos y líneas geográficos cuya importancia es permanente y consecuencia de la configuración del país. Por ejemplo, tomemos el caso de los franceses en Bélgica: quien sea dueño de la línea del Mosa tendrá las mayores ventajas para tomar posesión del país; pues su adversario, al encontrarse flanqueado y encerrado entre el Mosa y el mar del Norte, estará expuesto al peligro de su ruina total si presenta batalla en paralelo a dicho mar.2 Del mismo modo, el valle del Danubio presenta una serie de puntos importantes que han hecho que sea considerado como la llave del sur de Alemania.
Aquellos puntos cuya posesión otorgaría el control de la confluencia de varios valles y del centro de las principales líneas de comunicación de un país son también puntos geográficos decisivos.
Por ejemplo, Lyon es un punto estratégico importante porque controla los valles del Ródano y del Saona, y se encuentra en el centro de las comunicaciones entre Francia e Italia y entre el Sur y el Este; pero no sería un punto decisivo a menos que estuviera bien fortificado o contara con un campamento fortificado con têtes de pont.
Leipzig es sin duda un punto estratégico, ya que se halla en la confluencia de todas las comunicaciones del norte de Alemania. Si estuviera fortificada y ocupara ambas orillas del río, sería casi la llave del país —si es que un país tiene una llave, o si esta expresión significa algo más que un punto decisivo—.
Todas las CAPITALES son puntos estratégicos, por la doble razón de que no sólo son centros de comunicaciones, sino también las sedes del poder y del gobierno.