tercera compañías. De ahí que la columna deba ser simple, no por el centro, sino por una de las cuatro compañías. Algo análogo a la doble columna por el centro se lograría formando la primera y la cuarta compañías detrás de la segunda y la tercera respectivamente; pero entonces la formación estaría en dos líneas más bien que en columna; y esta es la razón por la cual preferiría la organización del batallón en seis compañías o tres divisiones.
Dividiendo cada una de las cuatro compañías en dos pelotones, haciendo ocho en total, la formación de doble columna por el centro podría efectuarse sobre el cuarto y el quinto pelotones como división directora; pero entonces cada división estaría compuesta de dos pelotones pertenecientes a diferentes compañías, de modo que cada capitán tendría la mitad de los hombres de su compañía bajo el mando de otro oficial, y la mitad de su propia división estaría compuesta por otra compañía.
Semejante disposición en el ataque resultaría muy inconveniente; pues, como el capitán es el verdadero comandante, padre y juez de los hombres de su propia compañía, siempre puede obtener de ellos un mayor cumplimiento del deber que cualquier extraño.
Además, si la columna doble sufriera un rechazo decisivo y fuese necesario reorganizarla en línea, sería difícil evitar el desorden, viéndose obligadas las secciones a correr de un lado a otro para encontrar a sus compañías.
En el sistema francés, donde cada batallón consta de ocho compañías, que forman sendas secciones en el ejercicio, este inconveniente no existe, puesto que cada compañía es conducida por su propio capitán. Es verdad que habrá dos capitanes de compañía en cada división; pero esto será más bien una ventaja que lo contrario, ya que existirá una rivalidad y emulación entre ambos capitanes y sus hombres, lo cual conducirá a una mayor muestra de valentía: además, si fuere necesario, el capitán más antiguo está allí para comandar la división en su conjunto.