En cualquiera de los casos, debe tenerse muy presente que en todo campo de batalla existe un punto decisivo cuya posesión, más que la de cualquier otro, ayuda a asegurar la victoria al permitir a quien lo detenta una adecuada aplicación de los principios de la guerra: por consiguiente, deben hacerse los preparativos para asestar el golpe decisivo en este punto.
El punto decisivo de un campo de batalla está determinado, como ya se ha dicho, por el carácter de la posición, la influencia de las distintas localidades en el objetivo estratégico perseguido y, por último, por la disposición de las fuerzas contendientes.
Por ejemplo, supóngase que el flanco de un enemigo descansa sobre un terreno elevado desde el cual se pudiera dominar toda su línea; la ocupación de esta altura parece muy importante, tácticamente considerada; pero puede suceder que la altura en cuestión sea de muy difícil acceso y esté situada exactamente de modo que sea de la menor importancia, estratégicamente considerada.
En la batalla de Bautzen, la izquierda de los aliados descansaba sobre las empinadas montañas de Bohemia, provincia que en aquel momento era más neutral que hostil; parecía que, tácticamente considerada, la pendiente de estas montañas era el punto decisivo que debía mantenerse, cuando ocurría exactamente lo contrario, porque los aliados tenían una sola línea de retirada hacia Reichenbach y Görlitz, y los franceses, al forzar la derecha, que estaba en la llanura, ocuparían esta línea de retirada y arrojarían a los aliados a las montañas, donde habrían podido perder todo su matériel y gran parte del personal de su ejército.
Este curso de acción también les era más fácil debido a las diferencias en las características del terreno, conducía a resultados más importantes y habría disminuido los obstáculos en el futuro.
Las siguientes verdades pueden, a mi juicio, deducirse de lo que se ha expuesto: 1. La clave topográfica de un campo de batalla no siempre es la