Bernardo, la maniobra de Ulm, o la de Gera y Jena? Los tímidos los habrían considerado temerarios, hasta rozar la locura, otros habrían visto mil dificultades en su ejecución, y todos habrían coincidido en rechazarlos; y si, por el contrario, hubiesen sido adoptados y ejecutados por cualquier otro que no fuera Napoleón, ¿no habrían resultado indudablemente un fracaso?
En mi opinión, los consejos de guerra son un recurso deplorable, y solo pueden ser útiles cuando coinciden en el parecer del comandante, en cuyo caso pueden darle mayor confianza en su propio juicio y, además, asegurarle que sus lugartenientes, al compartir su opinión, emplearán todos los medios para garantizar el éxito del movimiento.
Esta es la única ventaja de un consejo de guerra, el cual, por otra parte, debe ser meramente consultivo y no tener mayor autoridad; pero si, en lugar de esta armonía, hubiere diversidad de opiniones, solo puede acarrear resultados desfavorables.
Por consiguiente, creo que