Fig. 12 bis .
Un ejército rara vez formará un semicírculo, prefiriendo más bien una línea rota con el centro retrasado (Fig. 12, bis).
Si ha de creerse a varios escritores, semejante disposición dio la victoria a los ingleses en los famosos días de Crécy y Agincourt. Este orden es ciertamente mejor que un semicírculo, puesto que no presenta tanto el flanco al ataque, a la vez que permite el movimiento de avance por escalones y preserva todas las ventajas de la concentración de fuego.
Estas ventajas se desvanecen si el enemigo, en lugar de arrojarse tontamente sobre el centro retrasado, se contenta con observarlo desde la distancia y realiza su mayor esfuerzo sobre un ala. Essling, en 1809, es un ejemplo del uso ventajoso de una línea cóncava; pero no debe deducirse de ello que Napoleón cometiera un error al atacar el centro; pues un ejército que combate con el Danubio a sus espaldas y sin otro medio de moverse que no sea descubriendo sus puentes de comunicación, no debe ser juzgado como si hubiera tenido la libertad de maniobrar a su antojo.