formación de dos filas, y ofrecería mucha menos resistencia a una carga que la formación de tres filas, particularmente en los flancos. Si para remediar este inconveniente se propone formar cuadros, muchos militares creen que, al estar en dos filas, los cuadros no resistirían tan bien como las columnas. Los cuadros ingleses en Waterloo eran, sin embargo, de dos filas solamente y, a pesar de los esfuerzos heroicos de la caballería francesa, solo un batallón fue roto. Observaré, para concluir, que, si se emplea la formación de dos filas para las columnas de ataque, será difícil conservar la de tres filas para las líneas desplegadas, ya que es casi imposible tener dos métodos de formación o, al menos, emplearlos alternadamente en un mismo combate. No es probable que ningún ejército europeo, excepto el inglés, se arriesgue a utilizar líneas desplegadas en dos filas. Si lo hacen, no deberían moverse nunca sino en columnas de ataque.
Concluyo que el sistema empleado por los rusos y los prusianos, consistente en formar columnas de cuatro divisiones en tres filas, de las cuales una puede emplearse como tiradores cuando sea necesario, es de aplicación más general que cualquier otro; mientras que el otro, del que se ha hecho mención, solo sería adecuado en ciertos casos y requeriría una doble formación.
Fig. 32.
Existe un orden mixto, que fue empleado por Napoleón en el Tagliamento y por los rusos en Eylau, en el cual, de los regimientos de tres batallones, uno se desplegaba para formar la primera línea y los otros dos quedaban a la zaga en columnas. (Véase la Fig. 32.)