6 Las diferentes formaciones, convexas, cóncavas, perpendiculares o de otro tipo, pueden variarse haciendo que las líneas tengan una fuerza uniforme en todo su recorrido, o bien concentrando tropas en un solo punto.
- Siendo el objeto de la defensa frustrar los planes de la parte atacante, las disposiciones de un orden defensivo deben ser tales que multipliquen las dificultades para aproximarse a la posición y que mantengan disponible una reserva fuerte, bien oculta y lista para caer en el momento decisivo sobre un punto donde el enemigo menos espere encontrarla.
- Es difícil precisar cuál es el mejor método para obligar a un ejército hostil a abandonar su posición. Sería perfecto un orden de batalla que reuniera las dobles ventajas del fuego de las armas y del efecto moral producido por una carga.
Una hábil combinación de líneas desplegadas y columnas, actuando alternativamente según lo requieran las circunstancias, será siempre un buen procedimiento. En la aplicación práctica de este sistema deben surgir muchas variaciones debido a las diferencias en el coup-d'oeil de los comandantes, la moral de los oficiales y soldados, su familiaridad con las maniobras y los fuegos de toda clase, a los diferentes terrenos, etc.
- Como es esencial en una batalla ofensiva desalojar al enemigo de su posición y destrozarlo tanto como sea posible, el mejor medio para lograrlo es emplear tanta fuerza material como se pueda acumular contra él. Ocurre a veces, sin embargo, que la aplicación directa de la fuerza principal resulta de utilidad dudosa, y pueden obtenerse mejores resultados mediante maniobras para flanquear y desbordar el ala que esté más próxima a la línea de retirada del enemigo. Al verse amenazado de este modo, es posible que se retire cuando, de ser atacado con la fuerza principal, presentaría un combate tenaz y exitoso.