Cada uno de estos tendrá un comandante y un destacamento de tropas o de soldados convalecientes, quienes regulan los preparativos para alojar a las tropas y brindan protección a las autoridades del país (si estas permanecen); proporcionan facilidades para la transmisión del correo y las escoltas necesarias; el comandante vela por que los caminos y puentes se mantengan en buen estado. De ser posible, debe haber un parque de varios carruajes en cada depósito, sin falta en el principal de cada brigada. El mando de todos los depósitos comprendidos dentro de ciertos límites geográficos debe confiarse a oficiales generales prudentes y capaces, pues de sus operaciones depende a menudo la seguridad de las comunicaciones del ejército. Estos mandos pueden convertirse a veces en reservas estratégicas, tal como se explicó en el art. XXIII; unos cuantos buenos batallones, con la ayuda de destacamentos móviles que transiten continuamente entre el ejército y la base, por lo general podrán mantener abiertas las comunicaciones.
- El estudio de las medidas, en parte logísticas y en parte tácticas, que deben tomar los oficiales de Estado Mayor para llevar a las tropas del orden de marcha a los diferentes órdenes de batalla, es muy importante, pero exige entrar en tantos pormenores que debo pasar por alto casi por completo, contentándome con remitir a mis lectores a las numerosas obras dedicadas especialmente a esta rama del arte de la guerra.
Antes de dejar este interesante tema, creo que se deben dar algunos ejemplos como ilustración de la gran importancia de un buen sistema de logística.
Uno de estos ejemplos es la maravillosa concentración del ejército francés en las llanuras de Gera en 1806; otro es la entrada del ejército en la campaña de 1815.