Maguncia, Coblenza y Estrasburgo, incluido Kehl, son verdaderas ilustraciones y modelos de este género. Las plazas situadas en la confluencia de dos grandes ríos dominan tres frentes diferentes y, por consiguiente, tienen una importancia mayor. Tómese, por ejemplo, Modlin. Maguncia, cuando tenía sobre la margen izquierda del Meno el fuerte de Gustavusburg, y Cassel a la derecha, era la plaza más formidable de Europa, pero requería una guarnición de veinticinco mil hombres: de modo que las obras de esta envergadura deben ser pocas en
- Las grandes fortalezas, cuando engloban ciudades populosas y comerciales, son preferibles a las pequeñas, —particularmente cuando se puede contar con la ayuda de los ciudadanos para su defensa.
Metz contuvo todo el poder de Carlos V, y Lille retrasó durante todo un año a Eugenio y a Marlborough. Estrasburgo ha demostrado muchas veces ser la seguridad de los ejércitos franceses. Durante las últimas guerras, estos lugares fueron soslayados sin ser sitiados por las fuerzas invasoras, porque toda Europa estaba en armas contra Francia; pero ciento cincuenta mil alemanes que tenían en su frente a cien mil franceses no habrían podido penetrar hasta el Sena impunemente, dejando a sus espaldas estos puntos bien fortificados.
- Antaño las operaciones de la guerra se dirigían contra ciudades, campamentos y posiciones; recientemente se han dirigido únicamente contra ejércitos organizados, dejando de lado todos los obstáculos naturales o artificiales. El uso exclusivo de cualquiera de estos sistemas es erróneo: el verdadero camino es un término medio entre estos extremos. Sin duda, siempre será de la máxima importancia destruir y desorganizar a todos los ejércitos del enemigo en campaña, y para alcanzar este fin puede ser admisible rebasar las fortalezas; pero si el éxito es sólo parcial,