Decía que en sus primeras campañas el enemigo estaba tan bien provisto que, cuando sus tropas carecían de suministros, no tenía más que caer sobre la retaguardia del enemigo para procurárselo todo en abundancia. Esta es una observación sobre la cual sería absurdo basar un sistema, pero que quizá explique el éxito de más de una empresa temeraria y pruebe cuán diferente es la guerra real de la teoría limitada.
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Artículo XXV.
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