Rigurosamente hablando, sin embargo, el frente estratégico designa el formado por las posiciones reales ocupadas por las masas del ejército, mientras que el otro abarca el espacio que separa a los dos ejércitos, y se extiende una o dos jornadas más allá de cada extremidad del frente estratégico, e incluye el terreno sobre el cual los ejércitos probablemente entrarán en colisión.
Cuando las operaciones de una campaña están en vísperas de comenzar, uno de los ejércitos decidirá esperar el ataque del otro, y se ocupará de preparar una línea de defensa, la cual puede ser la del frente estratégico o más hacia la retaguardia.
De ahí que el frente estratégico y la línea de defensa puedan coincidir, como sucedió en 1795 y 1796 sobre el Rin, que era entonces una línea de defensa tanto para los austriacos como para los franceses, y al mismo tiempo su frente estratégico y frente de operaciones.
Esta coincidencia ocasional de estas líneas lleva sin duda a las personas a confundirlas, siendo en realidad muy diferentes. Un ejército no tiene necesariamente una línea de defensa, como, por ejemplo, cuando invade: cuando sus masas están concentradas en una sola posición, no tiene frente estratégico, pero nunca carece de un frente de operaciones.
Los dos ejemplos siguientes ilustrarán la diferencia entre los diferentes términos.
Al reanudarse las hostilidades en 1813, el frente de operaciones de Napoleón se extendía al principio desde Hamburgo hasta Wittenberg; desde allí corría a lo largo de la línea de los aliados hacia Glogau y Breslau (estando su ala derecha en Löwenberg) y seguía a lo largo de la frontera de Bohemia hasta Dresde. Sus fuerzas estaban estacionadas en este gran frente en cuatro masas, cuyas posiciones estratégicas eran interiores y centrales y presentaban tres frentes distintos.