los propósitos. Es, sin embargo, de gran importancia, cuando un ejército se está desplazando, que zapadores y gastadores acompañen a la vanguardia para aumentar el número de caminos transitables, eliminar obstáculos, construir pequeños puentes sobre arroyos, etc., de ser necesario, y asegurar los medios de comunicación expedita entre los diferentes cuerpos
En la manera actual de marchar, el cálculo de los tiempos y las distancias se vuelve más complicado: teniendo cada columna una distancia diferente que recorrer, para determinar la hora de su salida y darles las instrucciones se deben considerar los siguientes detalles:—1, las distancias que deben recorrerse; 2, la cantidad de matériel en cada tren; 3, la naturaleza del país; 4, los obstáculos puestos en el camino por el enemigo; 5, el hecho de si es o no importante que la marcha sea oculta o abierta.
Bajo las circunstancias actuales, el método más seguro y sencillo para coordinar los movimientos de los grandes cuerpos que forman las alas de un ejército, o de todos aquellos cuerpos que no marchen con la columna adscrita al cuartel general, será confiar los detalles a la experiencia de los generales que los mandan, procurando, no obstante, hacerles comprender que se espera de ellos la más exacta puntualidad.
Bastará entonces con indicarles el punto que deben alcanzar y el objetivo que deben lograr, la ruta que han de seguir y la hora a la que se espera que estén en posición. Se les debe informar qué cuerpos marchan ya sea por los mismos caminos que ellos o por caminos laterales a la derecha o a la izquierda para que puedan obrar en consecuencia; deben recibir cuantas noticias haya sobre el enemigo y se les debe señalar una línea de retirada.4
Todos aquellos detalles cuyo objeto es prescribir cada día a los jefes de cuerpo el método para formar sus columnas y colocarlas en posición son mera pedantería, más perjudicial que útil.