extremos sean destacados, de modo que cada ala podría contener solo dos divisiones, y de estas una brigada podría ser destacada ocasionalmente para flanquear la marcha del ejército, dejando solo tres brigadas para un ala. Este sería un orden de batalla débil.
Estos hechos me llevan a concluir que una organización de la línea de batalla en cuatro cuerpos de tres divisiones de infantería y una de caballería ligera, con tres o cuatro divisiones para destacamentos, sería más estable que una de siete cuerpos, cada uno de dos divisiones.
Pero, como todo depende de la fuerza del ejército y de las unidades de que se compone, así como del carácter de las operaciones en las que pueda verse envuelto, la disposición puede variar enormemente.
No puedo entrar en estos detalles, y me limitaré a exponer las combinaciones principales que pueden resultar de formar las divisiones en dos o tres brigadas y los cuerpos en dos o tres divisiones.
He indicado la formación de dos cuerpos de infantería en dos líneas, ya sea una detrás de la otra, o una al lado de la otra. (Véanse las figuras de la 17 a la 28 inclusive).