# Algunas observaciones sobre la logística en general.
¿Es la logística simplemente una ciencia del detalle? ¿O, por el contrario, es una ciencia general, que constituye una de las partes más esenciales del arte de la guerra? ¿O acaso no es más que un término, consagrado por el uso prolongado, destinado a designar colectivamente las diferentes ramas del servicio de estado mayor —es decir, los diferentes medios para llevar a la práctica las combinaciones teóricas del arte?
Estas preguntas parecerán singulares a aquellas personas que están firmemente convencidas de que no queda nada más que decir sobre el arte de la guerra, y consideran un error buscar nuevas definiciones donde todo parece ya clasificado con exactitud.
Por mi parte, estoy persuadido de que las buenas definiciones conducen a ideas claras; y reconozco cierta incomodidad al responder estas preguntas que parecen tan simples.
En las ediciones anteriores de esta obra seguí el ejemplo de otros escritores militares y llamé con el nombre de logística a los detalles de los deberes de estado mayor, los cuales son objeto de los reglamentos de servicio en campaña y de las instrucciones especiales relativas al cuerpo de intendencia (quartermasters). Esto fue el resultado de prejuicios consagrados por el tiempo. La palabra logística se deriva, como sabemos, del título del major général des logìs (traducido al alemán por Quartiermeister), un oficial cuya función antiguamente era alojar y acampar a las tropas, dar dirección a las marchas de las columnas y ubicarlas sobre el terreno. La logística era entonces bastante limitada. Pero cuando la