Esta clase incluye también las posiciones ocupadas por un ejército para cubrir varios puntos y las posiciones mantenidas por las masas de un ejército con fines de observación. Las diferentes posiciones adoptadas en una línea de defensa, las posiciones de los destacamentos en un doble frente de operaciones, la posición de un destacamento que cubre un asedio, mientras el ejército principal opera entretanto en otro punto, son todas estratégicas. En efecto, todos los grandes destacamentos o fracciones de un ejército pueden considerarse como ocupantes de posiciones estratégicas.
Las máximas que han de darse sobre los puntos precedentes son pocas, puesto que los frentes, las líneas de defensa y las posiciones estratégicas dependen por lo general de una multitud de circunstancias que dan lugar a una variedad infinita.
En todos los casos, la primera regla general es que las comunicaciones con los diferentes puntos de la línea de operaciones estén completamente aseguradas.
En la defensa es conveniente que los frentes y líneas estratégicas presenten, tanto en los flancos como en el frente, formidables obstáculos naturales o artificiales que sirvan como puntos de apoyo.
Los puntos de apoyo en el frente estratégico se denominan pivotes de operaciones y son bases temporales prácticas, pero muy diferentes de los pivotes de maniobra.
Por ejemplo, en 1796 Verona fue un excelente pivote de operaciones para todas las empresas de Napoleón en torno a Mantua durante ocho meses. En 1813 Dresde fue su pivote.