- La artillería a caballo debe colocarse en un terreno tal que pueda moverse libremente en todas direcciones.
- La artillería a pie, por el contrario, y especialmente la de gran calibre, estará mejor emplazada donde se encuentre protegida por zanjas o setos contra las cargas repentinas de caballería.
Apenas es necesario que añada —lo que todo joven oficial ya debería saber— que las posiciones demasiado elevadas no son las que otorgan a la artillería su mayor eficacia. El terreno llano o de pendiente suave es mejor.
- La artillería a caballo maniobra por lo general con la caballería; pero es conveniente que cada cuerpo de ejército tenga su propia artillería a caballo, para poder situarla con rapidez en cualquier posición deseada. Es adecuado, además, disponer de artillería a caballo en reserva, la cual pueda ser trasladada con la mayor rapidez posible a cualquier punto amenazado. El general Benningsen tuvo grandes motivos para felicitarse en Eylau por contar con cincuenta piezas ligeras en reserva; pues ejercieron una influencia decisiva al permitirle recuperarse cuando su línea había sido rota entre el centro y la izquierda.
- A la defensiva, conviene situar algunas de las baterías pesadas al frente, en lugar de mantenerlas en reserva, ya que es conveniente atacar al enemigo a la mayor distancia posible, con vistas a contener su avance y causar desorden en sus columnas.