ha de darse a las líneas de operaciones, dependiendo naturalmente estas últimas de las primeras. Ya se ha demostrado que la mayor ventaja que puede resultar de la elección de las bases es cuando las fronteras permiten suponerla paralela a las líneas de operaciones del enemigo, ofreciendo así la oportunidad de apoderarse de esta línea y cortarle su
Pero si, en lugar de dirigir las operaciones hacia el punto decisivo, la línea de operaciones está mal elegida, se pueden perder todas las ventajas de la base perpendicular, como se verá al consultar la figura de la página 79. El ejército E, que tiene la doble base A C y C D, si marchara hacia F, en lugar de hacia la derecha, hacia G H, perdería todas las ventajas estratégicas de su base C D.