fracciones del ejército en un punto ventajoso.
Lo mismo no se aplica del todo al frente de operaciones; pues si es demasiado reducido, le sería difícil a un ejército a la ofensiva realizar maniobras estratégicas calculadas para producir grandes resultados, ya que un frente corto podría ser cubierto fácilmente por el ejército defensivo.
Tampoco el frente de operaciones debe ser demasiado extendido. Dicho frente es inadecuado para operaciones ofensivas, ya que le daría al enemigo, si no una buena línea de defensa, al menos un amplio espacio para escapar de los resultados de una maniobra estratégica, aun cuando estuviera bien planificada.
Así, las hermosas operaciones de Marengo, Ulm y Jena no habrían podido producir los mismos resultados en un teatro de la magnitud del de la Guerra de Rusia en 1812, ya que el enemigo, aun siendo cortado de su línea de retirada, habría podido encontrar otra adoptando una nueva zona de operaciones.