del punto natural de concentración de las fuerzas del enemigo.
No puede ocultarse, sin embargo, que el caso supuesto es uno en el que el general halla su posición de lo más comprometida; pues si divide su ejército para proteger sus puentes puede verse obligado a combatir con una de sus subdivisiones contra toda la fuerza del enemigo, y sufrir su aniquilación; y si mueve su ejército sobre una sola línea, el enemigo puede dividir su ejército y reagruparlo en algún punto inesperado, los puentes pueden ser capturados o destruidos, y el general puede verse comprometido antes de haber tenido tiempo u oportunidad de obtener una victoria.
El mejor curso de acción que debe seguirse es colocar los puentes cerca de una ciudad que ofrezca un punto defensivo fuerte para su protección, infundir todo el vigor y la actividad posibles en las primeras operaciones tras el cruce, caer sobre las subdivisiones del ejército enemigo de manera sucesiva y derrotarlas de tal forma que no vuelvan a tener deseos de tocar los puentes.
En algunos casos se pueden emplear líneas de operaciones excéntricas.