newspapers will print it whether they believe it or not, and it’ll be just as funny one way as the other, or more so. What are you going to do about it? It’s no crime to kid a copper, is it? You haven’t got anything on anybody here. Everything we told you was part of the joke. What are you going to do about
Dundy le dio la espalda a Spade y agarró a Cairo por los hombros. —No te vas a salir con la suya —gruñó, sacudiendo al levantino—. Pediste ayuda a gritos y ahora tienes que apechugar.
—No, señor —balbuceó Cairo—. Era una broma. Dijo que eran amigos suyos y que lo entenderían.
Spade se echó a reír.
Dundy pulled Cairo roughly around, holding him now by one wrist and the nape of his neck.
“I’ll take you along for packing the gun, anyway,” he said. “And I’ll take the rest of you along to see who laughs at the joke.”
Los ojos alarmados de Cairo se desviaron bruscamente hacia el rostro de Spade.
Spade dijo: —No seas tonto, Dundy. El revólver era parte de la trampa. Es uno de los míos. —Se rio—. Es una lástima que sea solo un treinta y dos, o tal vez podrías descubrir que fue con el que mataron a Thursby y a Miles.
Dundy soltó a Cairo, giró sobre sus talones, y su puño derecho hizo clac contra la barbilla de Spade.
Brigid O’Shaughnessy lanzó un breve grito.