Con el suspiro de una niña cansada, dejó que todo su cuerpo se relajara y se desplomara.
Spade la tomó en brazos —la levantó en vilo mientras ella se desmoronaba— y, sosteniéndola sin esfuerzo contra su pecho, se dirigió a la más cercana de las tres puertas. Giró el picaporte lo suficiente como para soltar el pestillo, abrió la puerta de un empujón con el pie y se metió por un pasillo que pasaba junto a la puerta abierta de un baño rumbo a un dormitorio. Asomó la cabeza al baño, vio que estaba vacío y llevó a la muchacha a la habitación. No había nadie allí. La ropa que se veía y los objetos sobre el chifonier indicaban que era el cuarto de un hombre.
Spade carried the girl back to the green-carpeted room and tried the opposite door. Through it he passed into another passageway, past another empty bathroom, and into a bedroom that was feminine in its accessories. He turned back the bedclothes and laid the girl on the bed, removed her slippers, raised her a little to slide the yellow dressing-gown off, fixed a pillow under her head, and put the covers up over her.
Luego abrió las dos ventanas de la habitación y se quedó de espaldas a ellas mirando fijamente a la chica dormida.
Su respiración era pesada pero no agitada.
Frunció el ceño y miró a su alrededor, apretando y moviendo los labios.
La penumbra iba oscureciendo la estancia.
Se quedó allí, bajo la luz que se desvanecía, durante unos cinco minutos.
Por fin sacudió sus hombros gruesos y caídos con impaciencia y salió, dejando sin cerrar la puerta exterior de la suite.
Spade went to the Pacific Telephone and Telegraph Company’s station in Powell Street and called Davenport 2020.