como una señal de que ha aceptado mis disculpas, señor, si prosigue y expone el
—De acuerdo —dijo Spade—. Bryan es como la mayoría de los fiscales. Le importa más cómo luzca su historial sobre el papel que cualquier otra cosa. Preferiría retirar un caso dudoso antes que juzgarlo y perderlo. No sé si alguna vez habrá tendido una trampa deliberadamente a alguien que creyera inocente, pero no me lo imagino permitiéndose creer que son inocentes si pudiera conseguir, o retorcer para darle forma, alguna prueba de su culpabilidad. Para asegurarse de condenar a un hombre, dejará libres a media docena de cómplices igualmente culpables —si intentar condenarlos a todos pudiera complicar su caso.
“Esa es la alternativa que le daremos y la tragará con anzuelo y todo. No querrá saber nada del halcón. Le encantará convencerse de que todo lo que el niñato le cuente al respecto es puro cuento, un intento de enredar las cosas.
Déjame ese cabo a mí. Puedo demostrarle que, si empieza a hacer el tonto tratando de atrapar a todo el mundo, va a tener un caso tan enredado que ningún jurado podrá sacarle pies ni cabeza, mientras que, si se limita al niñato, podrá conseguir una condena con los ojos cerrados”.
Gutman negó con la cabeza de lado a lado en un gesto lento y sonriente de benévola desaprobación.
—No, señor —dijo—, mucho me temo que eso no servirá, no servirá en absoluto. No veo cómo incluso este fiscal de distrito suyo puede relacionar a Thursby, a Jacobi y a Wilmer sin tener que—
“Usted no conoce a los fiscales de distrito —le dijo Spade—. Lo de Thursby es fácil. Era un pistolero y también lo es su niñato. Bryan ya tiene una teoría al respecto. No habrá trampa ahí.