Spade se agachó para recoger la pistola de Cairo del suelo y luego la del muchacho. Se enderezó sosteniéndolas en la mano izquierda, balanceándolas boca abajo por los guardamates del dedo índice.
Gutman había sentado al muchacho en la mecedora y se quedó mirándolo con ojos turbados en un rostro fruncido con incertidumbre.
Cairo se arrodilló junto a la silla y comenzó a frotar una de las manos laxas del muchacho.
Spade felt the boy’s chin with his fingers.
“Nothing cracked,” he said. “We’ll spread him on the sofa.”
He put his right arm under the boy’s arm and around his back, put his left forearm under the boy’s knees, lifted him without apparent effort, and carried him to the sofa.
Brigid O’Shaughnessy se levantó rápidamente y Spade dejó al muchacho allí. Con la mano derecha Spade palpó la ropa del muchacho, encontró su segunda pistola, la añadió a las otras que tenía en la mano izquierda y le dio la espalda al sofá. Cairo ya estaba sentado junto a la cabeza del muchacho.
Spade hizo entrechocar las pistolas en su mano y le sonrió alegremente a Gutman. —Bueno —dijo—, ahí tenemos a nuestro cabeza de turco.
El rostro de Gutman era gris y tenía los ojos nublados. No miró a Spade. Miró al suelo y no dijo nada.
Spade said: > “Don’t be a damned fool again. You let Cairo whisper to you and you held the kid while I pasted him. You