CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/The Maltese FalconPublic
Página 251 de 320
Table of Contents

XVIII

Spade said, “I told you I didn’t like that punk,” and took Brigid O’Shaughnessy to the sofa by the windows. They sat close together, her head against his left shoulder, his left arm around her shoulders. She had stopped trembling, had stopped panting. The appearance of Gutman and his companions seemed to have robbed her of that freedom of personal movement and emotion that is animal, leaving her alive, conscious, but quiescent as a plant.

Gutman se dejó caer en la mecedora acolchada. Cairo eligió el sillón de la mesa.

El muchacho Wilmer no se sentó. Se quedó en el umbral por donde había entrado Cairo, dejando que su única pistola visible le colgara a un lado, mirando por debajo de sus pestañas rizadas el cadáver de Spade. Cairo dejó su pistola sobre la mesa, a su lado.

Spade se quitó el sombrero y lo arrojó al otro extremo del sofá. Le sonrió a Gutman. La flacidez de su labio inferior y la caída de sus párpados superiores se combinaban con las uves de su rostro para hacer que su sonrisa fuera tan lasciva como la de un sátiro.

«Esa hija suya tiene un buen vientre —dijo—, demasiado bueno para que se lo arañen con alfileres».

La sonrisa de Gutman era afable, aunque un tanto aceitosa.

El muchacho en el umbral dio un corto paso al frente, levantando la pistola hasta la altura de la cadera. Todos en la habitación lo miraron. En los ojos tan distintos con que Brigid O’Shaughnessy y Joel Cairo lo miraban había, curiosamente, algo idénticamente reprobatorio. El muchacho se sonrojó, retiró el pie que había adelantado, enderezó las piernas, bajó la pistola y se quedó como había estado antes, mirando el pecho de Spade por debajo de unas pestañas que le ocultaban los ojos. El

251