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nydus/The Maltese FalconPublic
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XIII. El regalo del emperador

—Está bien, señor. El Gran Maestre Villiers de l'Isle d'Adam mandó hacer este pájaro enjoyado de un pie de altura a esclavos turcos en el castillo de Sant'Angelo y se lo envió a Carlos, que estaba en España. Lo envió en una galera al mando de un caballero francés llamado Cormier o Corvere, miembro de la Orden. —Su voz volvió a bajar a un susurro—. Nunca llegó a España. —Sonrió con los labios apretados y preguntó—: ¿Conoce a Barbarroja, Barbirroja, Khair-ed-Din? ¿No? Un famoso almirante de corsarios que zarpaba de Argel por entonces. Pues bien, señor, capturó la galera de los Caballeros y capturó el pájaro. El pájaro fue a parar a Argel. Eso es un hecho. Un hecho que el historiador francés Pierre Dan plasmó en una de sus cartas desde Argel. Escribió que el pájaro había estado allí durante más de cien años, hasta que se lo llevó Sir Francis Verney, el aventurero inglés que anduvo con los corsarios argelinos durante un tiempo. Tal vez no fuera así, pero Pierre Dan creía que sí, y con eso me basta.

—Es verdad que las Memoirs of the Verney Family During the Seventeenth Century de Lady Francis Verney no dicen nada sobre el pájaro. Lo busqué. Y es bastante seguro que Sir Francis no tenía el pájaro cuando murió en un hospital de Mesina en 1615. Estaba arruinado por completo. Pero, señor, no se puede negar que el pájaro sí fue a Sicilia. Estuvo allí y llegó a estar en posesión de Víctor Amadeo II algún tiempo después de que este se convirtiera en rey en 1713, y fue uno de los regalos que le hizo a su esposa cuando se casó en Chambéry tras abdicar. Eso es un hecho, señor. Carutti, el autor de la Storia del Regno di Vittorio Amadeo II, lo dio por bueno él mismo.

—Quizá ellos⁠—Amadeo y su mujer⁠—se lo llevaron a Turín cuando él intentó revocar su abdicación. Sea como fuere, reapareció más tarde en poder de un español que había estado con el ejército que tomó Nápoles en 1734: el padre de don José Moñino y Redondo, conde de Floridablanca, que fue primer ministro de Carlos III. No hay nada que indique que no permaneciera en esa familia al menos hasta el final de la

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