De modo que su vida no tiene necesidad del placer como una especie de añadido complementario, sino que lleva el placer en sí misma.
Pues, además de lo que acabo de mencionar, un hombre no es en absoluto bueno si no experimenta placer en las acciones nobles,25 del mismo modo que nadie llamaría justo a quien no siente placer al obrar con justicia, ni liberal al que no lo siente en las acciones liberales, y de igual manera en el caso de las demás virtudes que se pudieran enumerar; y si esto es así, entonces las acciones de acuerdo con la virtud deben ser placenteras en sí mismas.
Además, son sin duda buenas y nobles, y cada una de ellas en el más alto grado; si hemos de tomar como recto el juicio del hombre bueno, pues él juzga tal como hemos dicho.
Así pues, la Felicidad es lo más excelente, lo más noble y lo más placentero, y estos atributos no están separados como en la conocida inscripción délfica:
“Lo más noble es lo más justo, pero lo mejor es la salud; Y por naturaleza lo más