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nydus/The English ConstitutionPublic
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I. El Gabinete

matrimonio del Príncipe de Gales. Trataron como a un gran acontecimiento político lo que, visto como un asunto de pura índole comercial, era en verdad muy poca cosa. Pero ningún sentimiento podría ser más acorde con la naturaleza humana común tal como es, y tal como es probable que sea. Las mujeres —la mitad de la raza humana al menos— se interesan cincuenta veces más por una boda que por un ministerio. A casi todos, salvo a unos pocos cínicos, les gusta ver una bonita novela tocar por un instante las secas escenas del mundo grave. Un matrimonio principesco es la edición de lujo de un hecho universal y, como tal, cautiva a la humanidad. Sonreímos ante la Gaceta de la Corte; ¡pero recordad cuánta gente lee la Gaceta de la Corte! Su utilidad no radica en lo que dice, sino en a quiénes se dirige. Dicen que los estadounidenses se alegraron más con la carta de la Reina a la señora Lincoln que con cualquier acto del Gobierno inglés. Fue un acto espontáneo de sentimiento comprensible en medio de asuntos confusos y tediosos. Del mismo modo, una familia real endulza la política mediante la adición oportuna de acontecimientos agradables y hermosos. Introduce hechos irrelevantes en los asuntos de gobierno, pero son hechos que hablan a «los pechos de los hombres» y ocupan sus pensamientos.

Para decirlo en pocas palabras, la realeza es un gobierno en el que la atención de la nación se concentra en una sola persona que realiza acciones interesantes.

Una república es un gobierno en el que dicha atención se divide entre muchos, los cuales realizan acciones poco interesantes.

En consecuencia, mientras el corazón humano sea fuerte y la razón humana débil, la realeza será fuerte porque apela al sentimiento difuso, y las repúblicas serán débiles porque apelan al entendimiento.

En segundo lugar. La monarquía inglesa fortalece a nuestro Gobierno con la fuerza de la religión.

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