Bajo cualquier especie de gobierno de gabinete, ya sea el regio o el no regio, este defecto puede curarse de un solo modo.
La gente moderada de todos los partidos debe unirse para apoyar al Gobierno que, en conjunto, convenga mejor a todos los partidos. Este es el modo en que se ha sostenido últimamente la administración de lord Palmerston; un ministerio defectuoso en muchos aspectos, pero más beneficiosamente vigoroso en el exterior y más beneficiosamente activo en el interior que la gran mayoría de los ministerios ingleses.
Los conservadores moderados y los radicales moderados han mantenido un gobierno estable mediante una unión suficientemente coherente con los güigs moderados.
Haya rey o no haya rey, esta abnegación conservadora es la fuerza principal en la que debemos confiar para la continuación satisfactoria de un gobierno parlamentario en este, su periodo de mayor prueba.
¿Se verá esa moderación favorecida o mermada por la adición de un soberano? ¿Será más eficaz bajo la clase regia de gobierno ministerial, o será menos eficaz?
Si el soberano posee un genio de discernimiento, la ayuda que puede brindar en una crisis semejante será grande. Seleccionará para su ministro, y de ser posible lo mantendrá como tal, al estadista en quien el partido moderado fijará finalmente su elección, pero a quien al principio busca a ciegas; siendo un hombre de juicio, experiencia y tacto, discernirá cuál es la combinación de equilibrio, cuál es el sector con el que los miembros más moderados de los otros sectores terminarán aliándose.