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nydus/The English ConstitutionPublic
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IV. La Cámara de los Comunes

repiten el bando que gusta a sus compradores: los argumentos favorables se exponen, se elaboran, se ilustran; los argumentos adversos se mutilan, se exponen mal, se confunden. El peor juez, dicen, es un juez sordo; el Gobierno más torpe es un Gobierno libre en aquellos asuntos que sus clases dirigentes no quieren escuchar. Me inclino a considerar como la segunda función del Parlamento en orden de importancia que, hasta cierto punto, nos hace escuchar lo que de otro modo no oiríamos.

Por último, se encuentra la función de la legislación, cuya gran importancia sería, por supuesto, absurdo negar, y a la que solo niego ser tan importante como la gestión ejecutiva de todo el Estado, o la educación política que el Parlamento imparte a toda la nación. Hay, lo confieso, épocas en las que la legislación es más importante que cualquiera de estas dos cosas. Puede ser que las leyes de la nación no le queden bien y esta necesite cambiarlas; alguna ley de cereales en particular puede perjudicar a toda la industria, y puede valer la pena cometer mil errores administrativos para librarse de ella. Pero, por lo general, las leyes de una nación se adaptan a su vida; las adaptaciones especiales de estas son meramente secundarias; la administración y la conducción de esa vida es el asunto que más urge. Aun así, el cuerpo legislativo de toda gran nación contiene cada año muchas leyes nuevas e importantes, y el de Inglaterra lo hace por encima de cualquiera. Una inmensa masa de la legislación, en verdad, no es tal, en el lenguaje propio de la jurisprudencia. * Una ley es un mandato general aplicable a muchos casos. * Los «actos especiales» que abarrotan el cuerpo legislativo y fatigan a los comités parlamentarios son aplicables a un solo caso. No establecen reglas conforme a las cuales deban construirse los ferrocarriles, sino que decretan que se construirá tal ferrocarril desde este lugar hasta aquel otro, y no tienen relación con ninguna

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