Los observadores atentos hacía tiempo que lo percibían, pero la muerte del Príncipe Consorte se lo hizo palpable a todo el mundo.
Desde entonces la Corte ha estado siempre en un estado de animación suspendida, y durante un tiempo quedó completamente aniquilada.
Pero todo siguió su curso habitual. Unas cuantas personas que no tenían hijas y andaban escasas de dinero lo tomaron como pretexto para dar menos fiestas y, si eran muy pobres, se quedaron en el campo, pero, en conjunto, la diferencia no era perceptible.
Se llevaron a la abeja reina, pero la colmena siguió funcionando.
Observadores agudos y originales han objetado últimamente a la realeza inglesa que no es lo bastante espléndida. La han comparado con la corte francesa, que luce mejor, que aflora por todas partes de modo que es imposible no verla, que es infinita e indiscutiblemente lo más espléndido de Francia. Han dicho que «en los viejos tiempos la corte inglesa se quedaba con demasiado dinero de la nación y lo gastaba mal; pero ahora,