del Tesoro; toda una serie de normativas intentan protegerlo de él. Hasta hace unos meses existía un cargo sin funciones muy lucrativo llamado «Comptrollership of the Exchequer» (Intervención General del Tesoro), concebido para custodiar el Tesoro frente a su Canciller; y su último titular, Lord Monteagle, solía decir que era el pivote de la Constitución inglesa. No tengo espacio para explicar a qué se refería, ni hace falta; lo que viene al caso es que, debido a una serie heredada de complejidades históricas, un empleado desfalcador en una oficina sin litigios no dependía de la autoridad natural, el ministro de hacienda, sino de un juez lejano que jamás había oído hablar de él.
Todo el cargo del Lord Canciller es un cúmulo de anomalías. Él es un juez, y va en contra de un principio obvio que cualquier parte de la administración sea confiada a un juez; es de suma gravedad que la administración de la justicia se mantenga libre de cualquier tentación siniestra. Sin embargo, el Lord Canciller, nuestro juez principal, forma parte del Gabinete y pronuncia discursos partidarios en la Cámara de los Lores. * Lord Lyndhurst fue un político tory principal, y sin embargo presidió en el caso O’Connell. * Lord Westbury estuvo en disputa crónica con