No considero que la exclusión de las clases trabajadoras de una representación efectiva sea un defecto en este aspecto de nuestra representación parlamentaria.
Las clases trabajadoras no contribuyen casi nada a nuestra opinión pública corporativa y, por tanto, el hecho de que carezcan de influencia en el Parlamento no menoscaba la coincidencia de este con la opinión pública. Se las deja fuera de la representación y también de lo representado.
Tampoco creo que el número de personas de ascendencia aristocrática en el Parlamento perjudique la concordancia de este con la opinión pública. Sin duda, los descendientes directos y parientes colaterales de familias nobles aportan miembros al Parlamento en una proporción mucho mayor de lo que justifica el número de tales familias en comparación con el conjunto de la nación. Pero no creo que estas familias tengan el menor carácter corporativo, ni opiniones comunes distintas de las de otros miembros de la pequeña nobleza rural (landed gentry). Tienen las opiniones de la clase propietaria en la que nacieron. La aristocracia inglesa nunca ha sido una casta aparte, y no lo es ahora. No mantendrían nada que otros hidalgos rurales no mantuvieran. Y si se va a enviar a la