Pero aunque el efecto apaciguador de las dificultades inmediatas hará por lo general que un primer ministro deje de ser un partidario desmedido, partidario en cierta medida ha de serlo, y violento puede llegar a serlo; y en tal caso no es una buena persona para frenar al partido. Cuando la secta dirigente (por decirlo así) del Parlamento hace lo que a la nación no le gusta, debe registrarse un llamamiento inmediato y debe disolverse el Parlamento. Pero un primer ministro fanático no convocará elecciones; seguirá sus fórmulas; creerá que está prestando un buen servicio cuando, tal vez, no hace sino llevar hasta consecuencias impopulares las estrechas máximas de una teoría incipiente. En un momento así, un rey constitucional—como lo fue Leopoldo primero y como podría haber sido el príncipe Alberto— resulta invaluable; él puede impedir y evitará que el Parlamento haga daño a la nación.
De nuevo, también, respecto al egoísmo del Parlamento, un freno extrínseco es claramente más eficaz que uno intrínseco. Un primer ministro creado por el Parlamento puede compartir los malos impulsos de quienes lo eligieron; o, al menos, puede haber sacado «rédito» de ellos—puede haber dado la impresión de compartirlos. Los intereses propios y las propensiones al chanchullo de la asamblea seguramente serán de importancia muy secundaria para él. Lo que más le importará será la permanencia, el interés—ya sea corrupto o incorrupto—de su propio ministerio. Se mostrará reacio a cualquier medida crudamente impopular. En el orden natural, una nueva asamblea ha de llegar en poco tiempo, y estará poco dispuesto a ofender los sentimientos de los electores de los cuales debe emanar esa asamblea. Pero aunque el interés del ministro es incompatible con la corrupción flagrante, se sentirá inclinado hacia una corrupción moderada. Tratará de ganar tiempo; intentará dar un ropaje decoroso a asuntos indecorosos: hacer tanto daño como satisfaga a la asamblea, y sin embargo no tanto daño como para ofender a la nación. No retrocederá ante la perspectiva de convertirse en