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nydus/The English ConstitutionPublic
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IV. La Cámara de los Comunes

a los partidos. El Sr. Cobden dijo con gran acierto: «Nunca ha sido capaz de descubrir cuál era el momento oportuno, según los miembros del Parlamento, para una disolución. Les ha oído decir que están dispuestos a votar por cualquier otra cosa, pero nunca les ha oído decir que están dispuestos a votar por eso». La eficacia en una asamblea requiere una masa sólida de votos constantes; y estos se obtienen mediante una lealtad deferente hacia hombres determinados, o por la creencia en los principios que esos hombres representan, y se mantienen por el miedo a esos hombres: por el temor de que, si votas en su contra, es muy posible que pronto tú dejes de tener voto alguno.

En tercer lugar, puede parecer extraño decirlo, justo después de inculcar que la organización de partido es el principio vital del gobierno representativo, pero dicha organización es permanentemente eficiente porque no está compuesta de partidarios fervorosos. El cuerpo es entusiasta, pero los átomos son fríos. Si fuera de otro modo, el gobierno parlamentario se convertiría en el peor de los gobiernos: un gobierno sectario. El partido en el poder llegaría hasta donde sus oradores propusieran, hasta donde sus fórmulas ordenaran, tan lejos como alguna vez hubieran dicho que llegarían. Pero los partidarios del Parlamento inglés no tienen tal temple. Son whigs, radicales o tories, pero también muchas otras cosas más. Son ingleses comunes y corriente y, como se lamenta el padre Newman, «difíciles de elevar al nivel dogmático». No están ansiosos por llevar los principios de su partido a conclusiones imposibles. Por el contrario, la forma de dirigirlos —la mejor y más reconocida— es fingir una moderación estudiada e ilógica. Se puede oír a los hombres decir: «Sin comprometerme con la tesis de que 3 + 2 son 5, aunque tengo la libertad de admitir que el honorable miembro por Bradford ha presentado argumentos muy serios en favor de ella, creo que puedo, con el permiso del Comité, asumir que 2 + 3 no son 4, lo cual será una base suficiente para las importantes proposiciones que me atreveré a someter en la presente ocasión». Este lenguaje es muy adecuado para la mayor parte de la Cámara de los Comunes. A la mayoría de los hombres

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