de la Reina con qué derecho gobierna, jamás te dirán que gobierna por derecho parlamentario, en virtud de la ley 6 de Ana, c. 7. Dirán que gobierna por la «gracia de Dios»; creen que tienen la obligación mística de obedecerla.
Cuando su familia llegó a la Corona, era una especie de traición sostener el derecho inalienable de la soberanía lineal, pues equivalía a decir que el derecho de otra familia era mejor que el suyo; pero ahora, en el extrañísimo curso de los acontecimientos humanos, ese mismo sentimiento se ha convertido en su apoyo más seguro y firme.
Pero sería un gran error creer que en la coronación de Jorge III el sentimiento instintivo de lealtad hereditaria se volvió de inmediato tan útil como ahora.
Empezó a ser poderoso, pero apenas empezó a ser útil. Se hizo tanto daño como bien a través de él, que es perfectamente discutible si en conjunto fue beneficioso o perjudicial.