La dificultad de este pasaje consiste en determinar la significación de los términos gnorima aemin y gnorima aplos. Los he traducido sin referencia a su uso en otras partes, denotando respectivamente lo que es y lo que puede ser conocido. Toda verdad es gnorimon aplos, pero aquella sola aemin es la que realizamos individualmente; por tanto, aquellos principios solos son gnorima aemin los cuales hemos recibido como verdaderos. De esto aparece inmediatamente la necesidad de una buena formación como preparatoria para el estudio de la Filosofía Moral, pues una buena formación en los hábitos o bien arraigará los principios en nuestra naturaleza, o nos hará capaces de aceptarlos tan pronto como se nos presenten; lo cual ninguna mera formación intelectual puede hacer. El niño que ha estado acostumbrado a obedecer a sus padres puede no haber oído nunca el quinto mandamiento, pero este se halla en la textura misma de su naturaleza, y la primera vez que lo oiga lo reconocerá como moralmente verdadero y correcto; el principio es en su caso un hecho, por cuya razón estará tan poco inclinado a preguntar como cualquiera sería capaz de probar su verdad si la pidiera. Pero estos términos se emplean en otra parte (Analytica Post I cap. 11. sect. 10) para denotar respectivamente los particulares y los universales.
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