en torno a la casa y normas sensatas sobre cimientos y materiales. Estas regulaciones variarían según la densidad local de población; muchas cosas están permitidas en Romney Marsh, por ejemplo, que el viento del suroeste barre eternamente, las cuales resultarían mortales en Rotherhithe.
En la actualidad, en Inglaterra existen normativas de construcción locales, en su mayor parte molestas y estúpidas hasta un grado casi increíble, y redactadas sin imaginación ni comprensión, pero debería ser posible sustituirlas por un mínimo nacional de habitabilidad sin necesidad de una revolución violenta.
Una casa que no alcanzara este mínimo —el cual podría empezar siendo muy bajo y elevarse a intervalos de varios años— sería derribada, previo aviso. Podría ser demolida y el solar confiscado y gestionado por la autoridad local —otorgando a su propietario una parte de su valor en concepto de compensación— si fuera evidente que su incapacidad para mantener el estándar tenía una justificación adecuada.