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nydus/Mankind in the MakingPublic
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I. La Nueva República

pequeña historia de unos pocos miles de años hasta una estupefaciente vista de eras, sino que, además de sus dimensiones expandidas, ha experimentado un cambio de carácter. Ese maravilloso y cada vez más elaborado y penetrante análisis del proceso evolutivo realizado por Darwin y sus seguidores, sucesores y antagonistas, la completa subordinación de la suerte individual al destino específico que estas críticas e investigaciones han enfatizado, ha torcido y alterado el aspecto de mil asuntos humanos.

Ha hecho razonable y ordenado lo que Schopenhauer halló tan sugestivamente perplejo, ha disipado problemas que parecieron misterios insolubles a muchas generaciones de hombres. No digo que los haya resuelto, pero los ha disipado y los ha vuelto irrelevantes y carentes de interés.

Mientras uno creció creyendo que la vida transcurría sin progreso de generación en generación, que una generación sucedía a otra inmutablemente para siempre, el enorme predominio de las necesidades y emociones sexuales en la vida era un hecho angustioso e inexplicable: era un misterio, era el pecado, era la obra del diablo.

Uno se preguntaba: ¿por qué construye el hombre casas para que otros vivan en ellas?, ¿por qué planta árboles cuyo fruto jamás verá? Y todo el esfuerzo y la ambición, la tensión y la esperanza de la existencia parecían, en lo que a esta vida respecta, y antes de que llegaran estas nuevas luces, un mero sacrificio a esta reiteración insulsa de vidas, esta crambe repetita cósmica.

Percatarse de este aspecto y profesar un absoluto desapego por todo ese asunto vacua era considerado por una gran proporción de las personas más reflexivas del mundo como el logro supremo de la filosofía. El cenit de la sabiduría del viejo mundo, el misterio último de la filosofía oriental es despreciar a las mujeres y a la descendencia, abandonar la

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