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nydus/Mankind in the MakingPublic
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IX. La organización de la educación superior

de la Escuela. En la discusión general de estas cuestiones nos enfrentamos constantemente con el error paralelo al que hemos intentado disipar en lo que respecta a las escuelas: el error de que el Profesor y su Conferencia y (en el caso de las ciencias experimentales) su Laboratorio hacen, o pueden hacer, al hombre, exactamente de la misma manera en que se supone que el Maestro o la Maestra de escuela son omnipotentes en la educación del muchacho o de la muchacha. Y, por desgracia, el Profesor, a menos que sea un hombre de una potencia mental bastante excepcional para un Profesor, comparte esta opinión carente de fundamento. El Maestro de escuela está infraeducado con respecto a su labor y es incapaz de hacerla con pulcritud; el Profesor es con demasiada frecuencia un hiperespecializado e incapaz de formarse una idea inteligente y modesta de su lugar en la educación; y de la deficiencia de uno u otro se deriva la misma consecuencia: el intento de utilizar una porción indebidamente grande del tiempo y la energía del alumno. La hiperdirección y lo que se puede llamar sectarismo intelectual son defectos de los cuales pocos planes de estudio universitarios se libran hoy en día. El Profesor se interpone entre sus estudiantes y los libros; dice en sus clases magistrales, a su manera, lo que más le valdría dejar que los libros de otros hombres contasen; enseña sus propias creencias sin un tribunal de apelación. A los estudiantes se les mantiene redactando sus apuntes de sus improvisaciones no muy brillantes y familiarizándose con la constitución mental de este en lugar de con el tema de estudio. No reciben ningún entrenamiento en el uso de los libros como fuentes de conocimiento e ideas, aunque semejante entrenamiento sea una de las adquisiciones más necesarias para un ciudadano eficiente, y cualquier discusión en la que el estudiante moderno se embarque es, con demasiada frecuencia, tratada más bien como una presunción que debe desalentarse en lugar de como el más necesario y esperanzador de los procesos mentales. Nuestras Universidades y Colegios Mayores todavía son muy imperfectamente conscientes del reciente invento del Libro Impreso; y su uso inteligente

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