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nydus/Mankind in the MakingPublic
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VI. ESCOLARIZACIÓN

—una enseñanza cuyo objetivo no sea la instrumentalización, sino la apreciación inteligente— pueda encontrar un lugar en un plan educativo completo. La generalizada ignorancia que impregna estos artículos, y en parte los inspira, se vuelve en el asunto de la música especial, profunda y distinguida. Me parece, sin embargo, que lo que el hombre o la mujer cultos requieren es la capacidad de leer una partitura de forma inteligente más que de interpretarla; de distinguir los hilos, los valores de una composición musical, de poseer un oído agudo más que una mano disciplinada. Debo a mi amigo, el Sr. Graham Wallas, la sugerencia de que el piano es un instrumento demasiado exigente como para utilizarlo como vehículo práctico de dicha instrucción, y que se requiere algo más simple y económico —al estilo de la antigua espineta—. > > Posiblemente algún día un profesor genial diseñe y materialice en un libro un curso de lecciones colectivas, respaldadas por una práctica sencilla y trabajo escrito, que alcance este fin. Pero en realidad, bien mirado y dicho todo, la música es el más aislado y puro de los artes, el más accesorio de los logros.] Aparte de la labor con el piano, la enseñanza especial de las artes refinadas parece encontrarse en declive justo en la actualidad. Y en general creo que lo que podríamos calificar de habilidades útiles o efectistas también están pasando por su cénit: las clases de taquigrafía, las clases de contabilidad y demás imposturas de este tipo sobre

Hay, sin embargo, una cosa que antaño se hacía en las escuelas como un logro conveniente y que —con ese incremento de la comunicación que constituye el hecho material más destacado del siglo XIX— se ha desarrollado en Europa occidental hasta alcanzar las dimensiones de una necesidad política,

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