Pero este análisis de los factores modificadores en la influencia del hogar, esta formulación de sus elementos controlables, ha llegado ahora tan lejos como lo requiere el propósito de este ensayo. Ha desembocado en esto: que el hogar, en la medida en que no es una organización tradicional, es en realidad únicamente, por un lado, un aspecto de la condición económica general del estado y, por el otro, de esa cosa aún más fundamental, su atmósfera general de pensamiento.
Nuestro análisis remite al formador de hombres a estas dos cuestiones. El hogar, según se deduce, no ha de ser tratado de manera aislada ni simple. Tampoco, por otra parte, deben tratarse estas cuestiones meramente en relación con su aplicación doméstica.
A medida que el ciudadano crece, emerge pronto de sus influencias hogareñas hacia un contacto más directo y general con estas dos cosas, con el Hecho del estado moderno y con el Pensamiento del estado moderno, y debemos considerar cada una de estas en relación con su desarrollo como un todo.
El siguiente grupo de elementos en el complejo formador del hombre que se le ocurre a uno después del hogar es la escuela. Permítanme repetir una distinción ya trazada entre el elemento del hogar en los internados y la escuela propiamente dicha. Mientras el niño está fuera del aula, jugando —excepto cuando hace ejercicios militares o juega bajo dirección— cuando habla con sus compañeros de juego, camina, duerme, come, se encuentra bajo esas influencias de las cuales me ha convenido hablar como la influencia del hogar. El maestro de escuela que recibe internos es, a mi juicio, simplemente un sustituto del padre; la comunidad de internos, simplemente un sustituto